Hace algunas semanas pude disfrutar la ciudad de Tbilisi, Georgia; una ciudad donde lo antiguo y lo íntimo conviven en cada rincón. Sus calles tienen mucha textura, múltiples ventanales cuadrados con marcos de madera en un estilo único, escaleras en las entradas de las casas y balcones artesanales de madera o hierro calados muy auténticos. Las casas detenidas en el tiempo con una que otra cúpula de iglesia ortodoxa hacen una mezcla entre profunda historia y una calma que invita a bajar el ritmo y observar.
Entre balcones desgastados, luz suave y montañas nevadas de fondo, encontré el escenario perfecto para recordar algo importante: la belleza no necesita exceso, solo presencia, mirada y sonrisa.
Aquí en uno de los cafecitos escondidos en medio de Old Town Tbilisi, una mañana de febrero fotografié a Ana, una mujer colombiana que, como muchas, no es modelo, pero este año decidió celebrar su historia de mujer migrante fuerte, honrar su origen y sus raíces: verse con otros ojos.
Algo que confirmé en esta sesión de mucha calma y fluidez es que no necesitas una gran producción para verte increíble, ni invertir exorbitantes cantidades de dinero en tu ropa o saber posar perfectamente. Lo que realmente transforma una sesión es tu decisión de re conectar con tu alma única, ser paciente y amorosa contigo misma. Ana asegura que lo que más le facilitó la experiencia fue “el ambiente seguro y amable que crea Eli”
“me sentí muy orgullosa y empoderada”
Ana confirma luego de vivir la experiencia fotográfica guiada
y ver los resultados de sus imágenes finales
Antes de su sesión, Ana solo hizo tres cosas: 1) reconoció el valor de invertir en una experiencia exclusiva guiada para re conectar con su feminidad, poder y sensualidad 2) dedicó tiempo y conciencia a preparar mente y cuerpo 3) elegir prendas especiales y cómodas de su guardarropa más accesorios que acompañan su energía auténtica, sin sobre producir ningún aspecto de su identidad.
Durante el desarrollo de la sesión, nos enfocamos en su respiración, en soltar el control, situar la mente enfocada en otros aspectos como lo tierno de los rayos de sol y poder jugar con ellos, apreciar lo que se podía vislumbrar através de la ventana, respetar la espalda recta y una mirada serena y transparente.
“Eli te empuja suave y hermosamente a confiar”
El resultado como puedes apreciar, no fueron solo fotos bonitas, sino distintas versiones de de ella que quizás tenía tiempo de no ver, una manera de honrar todas las facetas que ha tenido que habitar de si misma para fortalecer su corazón en este largo viaje donde ella honra este momento de su historia y ser su propio hogar.
Para mí, viajar y fotografiar mujeres en distintas partes del mundo me ha enseñado algo muy claro: la belleza no depende del lugar, sino de cómo te permites habitarte y celebrar tu feminidad única, de cómo aprovechas el espacio seguro que creamos entre las dos y nuestra complicidad, con un fuerte vínculo que nos unirá por largo tiempo por abrir nuestro corazón una con la otra y celebrar este importante capítulo de tu vida: ver qué tan lejos has llegado con tu valentía y esfuerzo diarios sin perder tu visión ni tu esperanza.
Si has estado esperando ‘el momento perfecto’ para tener fotos tuyas, este es tu recordatorio de que no necesitas más que tu voluntad y pequeños actos de auto cuidado previo.
Si quieres vivir una experiencia así, puedes conocer más sobre mis sesiones aquí [link]. Estaré trabajando con mujeres u hombres en Budapest, Hungría todo Mayo 2026, y en El Salvador, Guatemala, Honduras y México desde Junio 2026.
Esta oportunidad es para tí, que quieres verte, sentirte y recordarte desde un lugar más suave y real.
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